sábado 17 de diciembre de 2011

Creativa

Me empapo de lo que ocurre a mi alrededor.
Me gusta ver la vida pasar.
Es algo que hago desde que abrí los ojos.
Al principio, largo trecho de mi vida, usé la imagen para reflejarlo.
Si era el lápiz o el pincel, me abstraía y vivía en el interior del mundo que gestaba en tapiz o papel.
La fotografía encontró el límite de los laboratorios que debían hacer un trabajo que no acabé de aprender.
Cuando tuve en mi mano la primera cámara de vídeo, pensé que ese era mi medio.
Tuvimos el avance de la imagen digitalizada. En ello mi gozo pareció completo.
Un buen día me vi ante la pantalla en blanco y retomé esas letras que trazaba de vez en cuando, sin darles demasiada importancia.
Había llegado al medio más afín a mi manera de ver la realidad.
Muchos rastros en mi memoria se iban ordenando en un caleidoscopio nuevo.
La palabra fluía.
Visualizando lo que escribía, lo vivía.
Leer había sido mi enganche en la vida.
Los libros mi compañía.
Admiraba a aquellos autores y autoras que desde el pasado me ofrecían la vida.
Estoy dentro.
Soy uno de ellos, salvando las distancias.
No espero más.
Lo que llegue se dará por añadidura.